domingo, 27 de diciembre de 2009

Los riesgos de los parabrizas trizados

Expertos afirman que una fractura en cualquier parte del parabrisas implica riesgo para el chofer y los pasajeros.

Aunque los buses interurbanos están autorizados para circular con trizaduras en sus parabrisas - siempre y cuando éstas no interfieran directamente con la visibilidad del chofer- , expertos afirman que la presencia de un quiebre en cualquier parte del cristal hace que éste pierda sus propiedades mecánicas, y que frente a un pequeño golpe se rompa completamente, con el consecuente riesgo para el chofer y los pasajeros.

Fernando Carvallo, gerente de la División Automotriz de la División Blindex by Pilkington , afirma que "mientras un bus interurbano puede circular con su parabrisas trizado, un automóvil cualquiera no pasa la revisión técnica y, por ende, no está autorizado para transitar, cuando presenta cualquier trizadura en su parabrisas, sin importar el lugar donde ésta se encuentre".

Un parabrisas sin trizaduras puede absorber un impacto de mejor manera que uno fisurado, siempre y cuando éste sea laminado - dos láminas de cristal unidas por un polímero denominado polivinil butiral- y cumpla con los estándares internacionales de seguridad. Un cristal de calidad, certificado, satisface las funciones básicas de protección frente a un accidente, es decir, minimiza la posibilidad de que objetos que caigan del exterior lo traspasen y que en caso de un choque, el parabrisas se quiebre y se desprendan cristales cortantes.

Respecto del diseño del parabrisas, el gerente de la División Automotriz de Blindex by Pilkington explica que "hay dos tipos: panorámico (un solo vidrio) y otros que se dividen en dos. La diferencia entre ambos radica en el criterio que utilice el diseñador de la carrocería y no en la seguridad, aunque la tendencia en el mundo es a fabricar cada vez más los panorámico ya que aumentan la visibilidad del conductor".

Un factor que podría ser determinante para que los buses interurbanos estén autorizados a circular con sus parabrisas trizados puede ser el costo de los mismos. Dependiendo de factores como las dimensiones y la curvatura del cristal, el costo de un parabrisas panorámico puede ser de entre $150.000 y $500.000. Ahora bien, aclara Andrés Rodríguez, supervisor de ventas Blindex by Pilkington, no todos los buses utilizan este tipo de parabrisas; hay otros de dos parabrisas independientes, cuyo costo, en caso de trizaduras, es más evidentemente más bajo, ya que sólo se reemplaza uno, el del lado que esté dañado.

Otros vicios

Fernando Carvallo recomienda que los pasajeros de buses interurbanos presten especial atención a la presencia de trizaduras en el parabrisas. Éstas son signo evidente de que el cristal no está en óptimas condiciones y que puede ser un peligro. Sin embargo, dado que los buses están autorizados a viajar con sus parabrisas dañados, no es mucho lo que un pasajero puede hacer preventivamente. Andrés Rodríguez dice que en todo caso lo importante es educar a la población para que tome conciencia de que un parabrisas de buena calidad y en buen estado es mucho más seguro que uno que presenta trizaduras.

Al igual que en los automóviles, los vidrios laterales de los buses interurbanos son templados, es decir, al ser golpeados deben romperse sin generar aristas vivas, para que de esta forma no provoquen daños a las personas. En un accidente, los pasajeros pueden romper los vidrios laterales y salir del bus a través de ellos sin problema. Los laterales se transforman así en una vía de escape segura.

Esta empresa ha denunciado anteriormente la mala costumbre del empleo de parabrisas de vidrio templado en lugar de laminado.

Este vicio no parece ser tan frecuente en el mundo de los buses interurbanos, según los ejecutivos de Blindex, pero han detectado que hay micros que usan parabrisas laminados pegados con resina, en lugar de polivinil butiral, que es el material que se utiliza en la fabricación de parabrisas demandado por las certificaciones más exigentes a nivel mundial.

Esto constituye un gran riesgo ya que con el tiempo, y la exposición a factores medioambientales como los rayos ultravioletas, la resina se rigidiza, despegándose, haciendo que los cristales, frente a un golpe, reaccionen como si fueran crudos. "En caso de quiebre pueden formar verdaderas guillotinas", dice Andrés Rodríguez. La resina no tiene además la capacidad de absorber impactos, cualidad que sí tiene el polivinil butiral